Vamos a jugar

Vamos a jugar 2

Me presento ante tu silencio y quienes te rodean, rogando puedas comprenderme, y en tu comprensión la expansión ante quienes están a tu lado.

No sé si podrás encontrar ese segundo que ilumine mi existencia.

La inmensidad del vacío invade cada segundo desde que partí.

No sé dónde me encuentro, rodeada de mucho, teniendo tan poco.

Puedo ver risas en rostros iluminados por aquello que me falta. Todos confluyen  siendo capullos cerrados por poco tiempo, para abrirse en esplendor. En comunión divina.

Te mando desesperada el mensaje de mi angustia.

Por momentos el bullicio frente a la incomprensión quiere espantarme.

Seré fuerte para resistir la ignorancia de tus actos.

Esperé el momento sin un tiempo estimado para tratar de encontrar la luz necesaria para poder alcanzar armonía eterna.

Vos sin saberlo siquiera, sos mi ángel terrenal en auxilio de mi alma lastimada.

La energía que poseés permite el movimiento y libera en letras aquello no dicho por quien se encargó de callarme para siempre.

Abierta en este extraño diálogo ya consigo entender las razones por las cuales me acerqué a ti. Eres pura de alma, al igual que lo era yo antes que un malvado decidiera callarme. Mis padres me siguen buscando, yo ya no estoy en aquello que buscan. Pero el consuelo llegará si puedes decirles que fue nuestro vecino, aquel que vive en la casa llena de rosales rojos, esos rosales que tanto nos gustaban. Él me invitó para regalarme un ramo de aquellas bellas flores, las bellas flores que nunca tuve en mis manos. Luego de abusar de mi pequeño cuerpo, me ahogó con sus pesadas manos. Entró en pánico luego del hecho y me enterró en el fondo de su casa colocando un nuevo rosal sobre mi cuerpo. Necesito creas mis palabras.

Calle French 1512 Banfield. Calle Fench 1512 Banfield. Calle Fench 1512 Banfield. Calle French 1512 Banfield.

 

Repetía la dirección, una fuerte brisa comenzó a mover las cortinas del comedor de casa. Nos mirábamos asombrados. Es un juego repetíamos. La charla se extendió hasta que las luces del día nos impulsaron sin siquiera descansar a buscar la casa de la dirección sabida. Golpeamos las manos con temor al ridículo al aceptar la superstición que creímos no tener.

Una señora, en apariencia amable, escuchó no sin asombro nuestro relato. Mientras tomaba mi mano las lágrimas caían empañando su mirada buena. No demoró en abrazarnos casi con desesperación. Cuando pudo componerse un poco, nos contó que su pequeña hija de tan solo nueve años, una tarde de otoño, hace seis años, se dirigía a jugar con su amiga, una niña que vive a solo dos casas de la suya. Nunca regresó. Pasaron la desesperación absoluta. La búsqueda fue intensa, pero hasta ahora no fue hallada. Nos hizo pasar a su casa, esperamos a la policía. Fue muy difícil lograr comprendan lo sucedido. Ante ruegos de dolor, trámites extensos Alicia, así se llama su madre, logró se acepte un allanamiento a la casa de su siempre querido vecino. Gracias a un buen agente que modificó en parte la realidad sabida. La encontraron debajo del rosal, el pequeño cuerpo de Martina fue entregado a sus padres. Pudieron velarla, hacer el duelo.

Mi vida cambió, el juego se convirtió en algo más que eso. Deseo no ocurra más lo ocurrido, pero si llegara a ocurrir, aquí estaremos mis amigos y yo deseosos de ayudar a esas almas que necesitan saber dónde están, llegar a la comunión divina, vivir en comunión y sonreír por siempre.

En este momento termino de armar sobre la mesa de casa el tablero de la güija.

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