¿Olvida?

Olvida

En este lugar, con el recuerdo de las hojas verdes, ese verde que embellece y crece.

La soledad golpea fuerte, un oscuro sentimiento de días llenos de sombras creadas por la realidad de aquello que supo ser. No fue repentino, fue lento, lento y escondido, demostrando la incapacidad de aceptación de lo roto imposible de arreglar.

Se acabó la posibilidad de diálogo, ese diálogo que en alguna época traía solución a las diferencias que por minutos parecían insalvables, para convertirlas en absurdos desencuentros sin importancia alguna.

Las hojas verdes, dejaron paso a un marrón resquebrajado, nunca más lucirán el color y tersura que supieron tener. Aunque se pretenda creer que seguirán unidas al árbol, inevitablemente caerán, desparramadas en el piso su color será grisáceo y ya tendrá muchas partes rotas imposibles de unir. Su estado es natural, aceptado como tal.

Los sentimientos pasan muchas veces por los mismos estados que las hojas de un frondoso árbol, muchos permanecerán en ese verde intenso, con la suavidad de plenitud en toda nuestra vida, como en un cuento de hadas donde el tiempo no daña; otros nos lastimarán con la llegada del opaco marrón resquebrajado y perdurarán en el tiempo en ese estado. Otros nos dejarán la soledad del grisáceo roto en nuestro corazón.

En este lugar y en este tiempo tengo en mi corazón, clavada como espina, una hoja gris muy rota. En principio era verde, muy brillosa. Pasaron los años y su tersura y color cambió a un marrón que no parecía definitivo, se podía suponer que con esmero, el sentimiento renacería y con ese renacer la hoja volvería a su estado pleno. No fue así. Las horas, días, años y ese diálogo que decrecía en la repetición de situaciones sin encontrar el camino de bienestar, lograron que las palabras fueran cada día más pobres, las acciones menos certeras, el amor se desparramó en un sinfín de intentos fallidos.

La hoja se rompió, se clavó en mi corazón dejando solo el recuerdo de aquel verde que tanto supe disfrutar amar.

 

Lilian

 

(“Dime, mujer, cuando el amor se olvida, ¿sabes tú adónde va?” Gustavo Adolfo Bécquer)

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